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¿Qué hago, como líder, para contar con un mejor equipo?

  • Foto del escritor: Rosana
    Rosana
  • hace 10 horas
  • 3 Min. de lectura

Muchas veces, es el equipo que toca: ya consolidado, con las historias individuales y las colectivas (para bien… o no tanto).


Otras, los elegimos: por la confianza, porque los conocemos, porque los hemos seleccionado. Y así y todo… vemos que no funciona. O no tanto como nos gustaría.


Y tenemos en claro que sin el buen trabajo del equipo no hay resultados posibles.


¿Qué podemos hacer para potenciar y mejorar el trabajo en equipo?

3 ideas y herramientas. (Aclaro, somos parte. Algo tendrán que ver nuestras acciones (o no-acciones) con eso que sucede).


1 – No basta con decirlo,  hay que hacerlo.

En nuestras acciones es donde mostramos y guiamos acerca de cuáles son las pautas, prioridades, formas de trabajo, y también, el trabajo en equipo. Nuestro ejemplo, habla.

 

Querer que trabajen bien juntos, cuando casi no se conocen entre sí, y no generamos los espacios para ello ocurra… habla de nosotros y de cuánto (en realidad) estamos convencidos de que ese es el camino.

 

Querer que “esté en tiempo y forma”, pero no nos ocupamos de hacer seguimiento, de verificar cuánto se entendió… habla de que es un poco dudoso cuán importante es ese resultado.

 

Una encuesta “del mejor lugar para trabajar” nada significa si en el día a día eso no es lo que (de verdad) sienten las personas, expresan y se transmite.

 

Una invitación a mirar cómo está siendo nuestra dinámica actual. Que están mostrando las acciones. Qué espacios podemos facilitar para potenciar una real acción en común con el otro.

 

2 – Fomentar la confianza

 

Si no hay confianza… bastante difícil se hará la dinámica como equipo, porque lo que va a primar es el individualismo más que la colaboración.

 

¿Cuándo sentimos confianza? (una opinión, desde el #coaching ). Cuando creemos que los compromisos se van a honrar. Cuando vimos real la experiencia y habilidades del otro en cierta materia. Cuando hay empatía. Cuando sentimos la presencia. Cuando nos reconocen y valoran. Cuando nos escuchan.

 

¿Señales de alerta? Si no tengo tiempo para preguntar cómo vienen con un trabajo, o qué dificultades están encontrando.

Si cancelo reuniones de equipo y no las reprogramo, o lo hago, pero 2 semanas después.. y, es que tiempo para escuchar, no me hago.

Si se promete y se generan ciertas expectativas al momento de ingresar en la compañía, o cuando se realiza la evaluación anual, pero luego en el día a día queda en la nada… y, tampoco eso fomenta la confianza.

 

 

3. Reconocer los logros

 

Si la dinámica nos lleva a sacar una tarea tras otra, se instala la sensación de que es todo “para cumplir”, pero que no hay un real valor en aquello que fuimos generando. Como que da lo mismo.

 

Y si todo es igual… ¿para qué esforzarnos? ¿para qué buscar áreas de mejora? ¿para qué comprometernos más allá de eso básico que se nos pide?

 

Si queremos ir por la excelencia, hacer un alto para celebrar los resultados alcanzados, para reflexionar, e incluso para generar ideas superadoras sobre los problemas que encontramos… es parte importante del proceso y del funcionamiento como equipo.

 

Logros colectivos. Resultados que solos, no hubiéramos podido alcanzar.

 

A veces, con el detalle de un email de felicitación es suficiente. O un mensaje sentido donde se reconocen las tareas, a las personas, y se evidencia que estuvimos al tanto de qué contribución tuvo cada uno. O una declaración frente a otras personas, donde resaltamos el valor de aquello que el equipo consiguió.

 

Lo que requiere, sí o sí, es que así como hubo un momento de inicio de cierto objetivo, también lo tenga de cierre, en vez de darlo “por hecho”, “por obvio” y estar siempre pensando en “lo siguiente”.


Trabajamos con otros porque solos, no podemos llegar a ciertos resultados. Con lo cual, pasa a ser clave el potenciar y mejorar nuestros equipos de trabajo.

 

 
 
 

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